Usted está aquí

Formas jurídicas

Formas jurídicas para emprender

Las claves principales para emprender son la idea, el mercado y las personas que la deben ejecutar. Pero una vez resuelto este triángulo, una de las decisiones que hay que tomar es la elección de una forma jurídica, el instrumento a través del cual la empresa tendrá identidad propia, obligaciones y responsabilidades.

39036714_sEn el ordenamiento jurídico y civil español se determinan bastantes tipos de formas jurídicas con las que una persona emprendedora o un grupo de ellas pueden crear una empresa.

Pero cuando hay diferentes alternativas aparece el dilema de cómo decidir entre ellas, es decir, cómo saber qué forma jurídica es la más adecuada para mi proyecto.

En general, cuando estamos hablando de empresas, es decir, de ánimo de lucro, se establecen dos grandes grupos o tipos de soluciones:

  • Entorno civil: Es decir, en el que las propias personas desarrollan la actividad por cuenta propia y personal. En este caso tenemos dos formas:
    • Empresario/a Individual, para casos individuales.
    • Sociedad Civil Privada, para grupos de personas.

  • Entorno mercantil: Es decir, en el que se crea una entidad diferente a la persona o personas que van a emprender y se le dota de personalidad jurídica propia. Por ejemplo: Las sociedades limitadas, las sociedades anónimas y las cooperativas.

¿Qué características y rasgos diferenciales hay entre ellas?

  • Las relacionadas con el entorno civil requieren unos trámites y unas obligaciones más simples que las del entorno mercantil. Justamente porque no hay esa entidad jurídica dirferente a la de las personas que la forman. Eso significa simplicidad y menor coste de alta, pero también menor nivel de obligaciones formales para mantenerlas y liquidar sus obligaciones (fiscales principalmente).

duda_smallCabe decir que con la nueva norma, las Sociedades Civiles Privadas ya no muestran esa simplicidad de obligaciones, y se les asimila a formas jurídicas mercantiles. Ver artículo del foro.

  • Por contra, las formas civiles no distinguen entre el patrimonio personal y el de la empresa, y por tanto, la responsabilidad ante terceros afecta directamente al patrimonio personal.
  • Otra diferencia notable reside en la personalidad jurídica diferente de las empresas mercantiles, que permiten trabajar con un nombre específico de la sociedad sin dejar constancia de las personas que son socias.
  • También cabe considerar la fiscalidad, ya que las formas civiles deberán tributar por IRPF (en el caso de Empresarios Individuales) y en cambio las de formato mercantil tributarán por el Impuesto de Sociedades.

En cualquier caso, según las características del proyecto, de la persona que lo lidera y del ritmo previsto de actividad, habrá que seleccionar una forma entre todas las posibles. Para ello hay numerosos interactivos en la red, pero os recomendamos dos:

  • El interactivo de la Dirección General de la Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa.
  • Otro interactivo, en este caso, de Barcelona Activa que también incluye trámites y un comparador.